viernes, 27 de febrero de 2009

Ameros

Lo realmente sorprendente es que existan personas que crean que no hay crisis económica en el mundo mundial. Todos los días veo noticias en twitter sobre el cierre de empresas en distintos países. Empresas que ponen a medio sueldo a sus trabajadores y bajas en las producciones. Otras que tendrán pérdidas millonarias por vez primera en toda su historia, y cosas por el estilo.

Sin embargo no hay muchas opciones ante esto. No dejar el micro estacionado. Salir, comer en la misma fonda y dejarle propina a la bella meserita. Ir a ponerle diesel al bote y comprar Pizzerolas para el camino, como todos los días.

No entiendo a esos grandes directores de empresa que despiden gente para “ahorrar porque esto se pondrá feo”. No, esa jamás podrá ser la solución. Es mejor disminuir las ganancias, pero mantener a la fuerza laboral.

No entiendo a los que critican, señalan y muestran la peor situación. Es muy fácil hacerlo, pero siguen viajando en jets privado, cargando los gastos de comida a la empresa y no ofrecen ninguna solución.

Ellos son los que hacen que no se vea una salida viable… hasta hoy.

Yo no seré uno más de los que se queja, he decidido compartir una solución a todos. Yo mismo ya comencé en esa solución: desde hace unos meses pasé mi fortuna de dólares, euros y pesos, a ameros. Soy feliz, pregúnteme cómo.


jueves, 26 de febrero de 2009

up to the mother

Que conste que suelo ser muy cuidadosa con el léxico que se maneja a bordo de esta unidad, pero hoy si no nos queda de otra más que ser explícitos y ahora el tema es algo que nos tiene HASTA LA MADRE

Y es esta crisis por la que atravesamos, o en la que nos empeñamos en quedarnos.

No es que yo quiera tapar el sol con un dedo (o como se tapa en este país, con un Secretario de Hacienda) pero estoy absolutamente en contra de los “catastrofistas” y de quienes están decididos, sobre todo, a paralizarnos del pánico.

Hace no mucho, escuche a un experto economista decir que la primera causa de las crisis es el miedo. El miedo paraliza los mercados, frena las economías, detiene las inversiones, reduce el flujo de capitales y por lo tanto lleva irremediablemente a esa secuencia de desaceleración, recesión, crisis.

Cuando a una persona le dicen “ten cuidado, no gastes, porque todos nos quedaremos en la pobreza” esa persona guardará sus pesos, dólares, ameros o lo que sean en algún lugar seguro (sin descartar el colchón). Pero cuando le dicen eso a un millón o dos o diez de personas, una economía completa se va al traste.

No se trata desde luego de ir y gastar como loquitos… pero de eso no se trata nunca. Lo sano viene siendo gastar lo necesario y destinar cierta parte del ingreso al ahorro. La realidad es que esa cultura en este país no existe.

Hace poco también, escuché al Presidente de una compañía (y no, no fue ese que dijo “todos nos vamos a quedar sin trabajo” y luego compró parte de un periódico) decir que la economía mundial, las devaluaciones, las caídas de la bolsa, etc. no están en sus manos ni en las de ninguno de sus empleados, lo que sí está en sus manos es seguir haciendo su trabajo, prestando sus servicios y trabajando todos los días. Como quien dice, mantener su engrane particular en movimiento.

Sinceramente, yo prefiero quedarme con esa visión, para no caer en lo mismo de todos esos que nos tienen hasta la madre. A saber:
  • Los que dicen “me llegó un mail que dice que en Argentina no hay ni leche en el súper” y eso lo traducen en la apocalipsis
  • Los que dicen “es la peor crisis en la historia del mundomundial® y México no está listo para enfrentarla” (remember 1994)
  • Los que usan la situación para su beneficio personal y salen a dar mensajes a diestra y siniestra, aprovechando su “peso específico” y confunden a la banda
  • Los que se tiran a la tragedia y dicen “está terrible, no alcanza para nada, tengo mieeeedo” y lo dicen mientras empacan para sus cuartas vacaciones en seis meses

Pa’ mi, como dice un sabio, en peores panteones nos han dado las 12, así que a darle que es mole de olla.

P.S. Pido una disculpa pública a nombre de los operadores de la ruta, pero nos agarraron en crisis y pues están todos hasta la madre!!

miércoles, 25 de febrero de 2009

El microbús se atoró...

¡Uta caún!, después de habernos reventado tremendísima pancita con los agachados en nuestro capítulo anterior, el microbús prosiguió con su rolar en esta ciudad. Andábamos bien pikiris nikis chido liro cuando de pronto al tomar una avenida (póngale el nombre que quieran), se nos atravesó una maciza manifestación que causó un pinche trafical de nomelachupes, ya valió mauser.

¡Uta caún!, como chalán ya me había tocado hacerle la parodia al buen -G- diciéndole por donde jalar, por donde meterse, por donde clavarse en sentido contrario y en donde subirse a la banqueta. Pero esta vez era diferente, estaba yo de a solapa con el micro prestado, atorado hasta el cuello y no había sacado la vuelta. Tendría que confiar una vez más en supersentido arácnido y rifármela entre callejuelas y callejones.

Y pus ya andábamos en esas cuando a la vuelta de la más inimaginable calle me hicieron una inesperada parada. Esto fue lo que pasó:

- Súbale Don...

- ¿Qué rumbo llevas?...

- No pus, está cabrón Don, porque con las marchas y el tráfico no hay camino...

- ¿Qué no hay camino?...

- No, pus no...

- Permíteme cantarte una canción...


- ¡Cáaaaaaaaaaaaaaaaamaras Don!, ¡pus si hasta poeta nos salió!, que se me hace que en el aire las compone...

- Mira hijo, no seas chamaco encajoso y jálale...

- ¡Qué pasó, qué pasó, vamos ahíiiiiii!....

- ¡Vámonos!

- ¿Y pa' dónde?

- Para donde el viento sople...

- ¡Ya ve Don!, como si las compone en el aire...

Nos vemos en el siguiente capítulo del Microbús. Más que un colectivo. ¿A dónde nos llevará el aire?, ¿Qué tema escogerán a fin de cuentas los administradores del blog?, ¿se decidirán de una vez por todas?, ¿el McPatatas viene con refresco?, ¿por qué pongo puras mamadas en este espacio?... ¡No se pierda nuestro próximo episodio!

sábado, 21 de febrero de 2009

Otra extemporánea... pero la verdad es que no se vale!!

Primero que nada les anuncio mi ausencia, como ya sabrán el lunes que a mi me toca circular, hubo paro nacional de transportistas al cual me uní para protestar porque eso de que cada vez suba más el diesel… no está chido, no sale para la cuenta y esas escapaditas a cenar/comer/desayunar, se están haciendo muy lejanas.

La ruta se puso muy taquera y he de confesar que ya anoté todas esas direcciones para mi próxima visita a la capital, porque aquí en el pueblo ps ya me hice experta.
Más que restaurantes, la verdad la comida así de puestito en la banqueta es por demás sabrosa, tiene el toque exacto de mugrita que ni te hace daño y si le pone ese especial sabor a la garnacha.
Sin duda alguna, alguien no puede decir que conoce tal o cual ciudad sin antes haber por lo menos, comido algo en un lugar en el que los platos y/o cubiertos sean de plástico o de plano no exista manera de llegarle al platillo más que con la manopla.
Riqueza gastronómica… les puedo decir que en Celaya hay de dónde cortar… unos taquitos de milanesa en la mañana, unas pacharelas en la nochecita y a media tarde unas tostadas de cueritos… Morelia pues no se diga… desde los tamales de piña o de frijolitos en Xangari, hasta los tacos de asada frente a la Universidad.
Pero si de comer raro y rico se trata, pues no hay mejor lugar que el DF, definitivamente es aquí donde nacen las leyendas… No me puedo imaginar qué será un taco de cochinada, con el puro nombre tengo para que no se me antoje nadita… o ¿una torta de tamal? Yo pensaba que eso sería una bola de masa directo a atorarse en la traquea… pero no, están re buenas ahí afuera del foro sol con todo y su atolito… O los tacos del Borrego Veloz y el tepache y que te los llevan hasta la puerta de tu auto, o los de los Arbolitos, ahí donde está más caro el boing de mango que cenarte media decena de tacos.
Pero sin duda lo más rico que he probado fueron unas flautas ahogadas… no podía creer lo que vi cuando llegó mi pedido, pues imaginaba que sería algo parecido a los tacos ahogados de mi pueblo pero ni al caso.
Llegaron mis flautitas con quesito, crema y salsa verde, inmediatamente el mesero tomó una jarrita y con toda la paciencia del mundo vertió un caldo blanco sobre las flautas, esa combinación estuvo a todo dar, el caldito resultó ser un consomé como de barbacoa, picosito (ya se me antojó) que le puso calor a la platiquita acompañada de una muy saludable y fresca agua de jamaica.

Señores pasajeros… ya saben si de comida se trata trépense al 69 que aquí lo que le va a faltar es tiempo y estómago…

viernes, 20 de febrero de 2009

Decencia defeña

A la Lic. Beautiful Loser, nuestra primera chofi invitada.

Esta foto cuenta una historia, como casi siempre suele ser. No la había pasado a la lap por olvido, pero tuvo lugar hace dos fines de semana, en Puebla… más bien en Amozoc, muy cerca del autódromo.

El grupo de reporteros salió de la pista, donde se llevaban a cabo las 24 Horas México para poder cenar, así que a unos 10 minutos encontraron una fonda, donde pidieron unas semitas (¿o es cemitas?).

--De tomar ¿qué quieren?, dijo el mesonero.

--Coca Zero, pidió el caballero mientras se retiraba el sombrero de copa.

--No hay.

--Coca regular…

--No tenemos…

--Refresco de manzana…

--Mmmm… creo que no hay, voy al refrigerador…

Ya de pie frente al refri, gritó el poblano mesero: ‘Tengo Sonora’

--¿De qué sabor?

--¡De cola!

--¡Échamela!, dijo el caballero mientras limpiaba su monóculo con el pañuelo bordado.

El primero en reir fue el mesero, después los acompañantes, y como recuerdo de tan bello comentario, la citada foto de ‘Sonora de Cola’, producido por Jarritos.

jueves, 19 de febrero de 2009

pa'l antojo

¿Qué sería de nosotros sin la hermosa cultura gastronómica de este país? Y no digo esas mezclas de sabores y texturas, colores e ingredientes y toda esa basura que dicen los cosmopolitas.

Me refiero a la felicidad que aportan los changarros, puestos y anafres que se acomodan en los rincones de la ciudad.

Desde los afamados tacos de “cochinada” esos que nadie se atreve a preguntar de qué son pero que mientras más de madrugada es más saben a gloria, hasta los anónimos puestos de quesadillas que se dan como por generación espontánea en cualquier esquina.

Hay lugares que para mí se han vuelto emblemáticos, aunque no sean tan famosos como otros.

Por ejemplo está el “Huarache Veloz” que aporta manjares por ahí de la colonia Álamos, o los tacos del Jarocho, ubicadísimos debajo de un puente de Churubusco, junto a los Chupacabras que les roban bastante atención.

Luego tenemos “La lluvia de oro” aunque ahora les ha dado por ponerle “La Tapatía” que se caracteriza por unas tostadas de pata, de pipirín, que además son cuadradas… sí, tostadas cuadradas.

Ah! Claro las quesadillas de la Tía Minga en la plaza de… de… chale no me acuerdo como se llama, pero es ahí por Mixcoac, cerquita del Capricho que por cierto ya es una lonchería de lujo, con retehartas pretensiones y pos ya no nos gusta (ahí si alguien se acuerda del nombre de la plaza será agradecido).


Recuerdo hace algunos años, que mi ruta era por ahí de la Condesa, que descubrimos un changarrito (de los tradicionales no de los que inventó Fox) de birria. El patrón, marchante, dueño y mesero se convirtió en nuestro mejor amigo, sobre todo los viernes que andábamos medio crudelias, y nos daba el taco de birria cortesía de la casa.

Por esa misma época tenía un patrón que se olvidaba del tiempo y la distancia con tal de ir a comer a lo que llamaba “los tacos de la Secodam” que era un elegantísimo puesto de lámina ubicado afuera de la mencionada dependencia, con unos tacos de guisado que marcaron a una generación de servidores públicos.

Híjole, ya ando hasta salivando… pero pos luego se quejan de que hablo mucho y manejo poco, así que si alguien quiere recomendaciones gastronómicas de nivel pos con toda confianza deje su mensaje y serán atendidas.

Mientras aquí se hace la parada porque yo voy a echar un taco.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Saliendo de Chapultepec.

En nuestro último capítulo mencionábamos que habíamos mandado al carajo a un aborto de Godzilla. Bueno pues, íbamos bien chido liro moviendo la carcacha, cuando a unos pasos de la salida del lago de Chapultepec me hicieron la parada un par de tipos, digamos, un tanto pintorescos.

Ambos iban elegantemente estuchados con finísimos tacuches. Uno llevaba moñito al cuello como lindo regalito y el otro llevaba un sombrero de ala con una larga, larga pluma. Como con pinta de músicos, poetas que en el aire las componían y medio locos (o locos y medio, según se vea). Se subieron al micro muy dicharacheros y agarramos rumbo...

Iban ambos en plena güagüara y por lo que escuché, uno venía de pescar en el lago y el otro como que había pasado por él, como que para ir a trabajar. No sin antes de echarse un tentenpié.



¡Ay Jijo!, cuando le caímos al changarro de los agachados, nomás debieron de probar, tremendísima pancita que cocinan. Ya saben, acá una pancita dominguera. De esas que son de zaguán de casa vieja. De esas donde hacen la pancita en una ollotototota con el caldo hirviendo y sacando humo. Que te la sirven en el clásico plato hondo de mercado decorado como fina talavera. Con sus tortillitas hechas a manopla pelona. Su cebollita, limoncito, oreganito, salesita.

¡Aaaaaaaaay papeeeeeeeel!....