miércoles, 29 de julio de 2009

La frontera.

Bandaaaaa, carnaleeeees, valedoreeeeees, después de una intensa semana pasada donde tochos morochos nos juimos cada quien a hacer algo por su cuenta y nadie pasió el microbus, ya andamos dando el rocanrol de nuez por estos laredos.

Andar por esta ciudad rolando entre rutas da para hartas historias. Ésta que les voy a arremeter mientras se las cuento y no la miran, se trata de un lugar como pocos y a la vez como muchos en el DeFectuoso. El lugar en cuestión se llama la frontera y se localiza allá por los hermanos terrenos de la HH (y AA también) UAM Azcaponarco. Azcapo de cariño, pues.

Metzican curius diría la banda que no esté familiarizado con ese ambiente. La frontera es un conjunto de predios, donde la mayoría están en obra negra. Otros tantos, son departamentos y suburbios que el Infonavit fue a aventar pa'alla porque nomás no tenía donde poner a la gente.

Allí el ambiente machín comienza los viernes a partir de las 3, cuando toda la banda (ca)uamera sale de sus clases matutinas y los de la tarde prefieren ya no entrar. Allí entonces pasa que todas esas casas en obra negra y los zaguanes de esas pinches viviendas se hacen cantinas improvisadas para todo aquel que quiera ponerse hasta el *.

Las casas sacan sus megaestereos comprados en algún Elektra a chingomil pagos chiquitos y a los que ya les va mejorcito, sacan sus bocinotas de sonidero donde ponen música pa' amenizar el ambiente.

La caguama empieza a correr a chorros a un precio estudiantil que pareciera subsidiado. No 30, no 25, sino $20 pesitos una ballena bien muerta. ¿Que la quieres michelada? Pus cáigale con otros 5 varitos más y charrán chan chan ¡ahí'stá su micheladota! La ampolleta puede variar entre los $10 y $15 pesitos según "el local".

Nótese que no hay sillas, la peda es banquetera y a lo más habrá alguien que ponga una mesa afuera de la entrada como pa' recargarse tantito. Del baño... ¡pus ahí en el arbolito!, ¡o atrás de la construcción!, ¡o allá donde esos bultos de arena que ya quedaron todos tiesos!

Eso sí, uno que otro lugar, no le niega la entrada a las señoritas, pa' que no regresen hasta la escuela o hasta la gasolinera de la avenida. La cosa está que pasa la susodicha Leidy a conocer a toda la familia de la casa porque pasa por su sala y después de hacer su escala técnica, tiene que echarle su cubetita de agua. Cabe hacer mención que la entrada al bañito es de $3 sin papel y de a $5 con sus tres cuadritos de ley.

También hay allí uno que otro "puesto" que ofrece el taco y la garnacha, pero lo de ahí, lo de ahí, es la chela. Digo, así como les pinto el lugar, está de sobra hacer mención que también, dirigiéndose con las personas indicadas se puede conseguir un toquecito de magia, talquito pa' las narices rosadas y una que otra pastillita de colores.

¡Pero ojo!, eso sí que está prohibido fumar, porque la ley dice que será multado a quien viola la ley de tabaco en establecimientos públicos. 2 de cada 3 "establecimientos" tiene ahí colgada su cartulinita.

Tampoco es extraño que de vez en cuando, te encuentres ahí al güey que te asaltó en el micro rumbo al metro Rosario, o a uno que otro gañán malacopa que la quiera hacer de pedo nomás porque no le pareció algo. Pero les recuerdo que eso, ¡eso es lo de menos! Hay de todo en la viña del señor y lo importante es divertirse.

Como esa no es mi ruta, les indico cómo llegar. Tomen el camión en Av. Montevideo a la altura del metro 18 de Marzo que dice "El Rosario", ustedes síganse hasta pasar la UAM Azcapo y lleguen a la gasolinera, allí no'más caminen pa'dentro. Ojo, llévensela tranquis tronco, porque luego pasando la UAM se suben a asaltar y los malandrines se bajan precisamente en la gasolinera para refugiarse en la frontera.

Si prefieren no jugársela al vivo, bájense en la UAM y pregunten cómo llegar, no hay güey en toda la UAM Azcapo que no haya pisado la frontera.

Como es tradición en este espacio, hay no'más pa'l gasto les dejo una rolita pa' amenizar la tarde/noche/mañana. El grupo se llama la frontera y la rolita se llama "cielo del sur". Que la disfruten.


¿Qué pasará en nuestro próximo capítulo? Descúbralo leyendo el microbús. Más que un colectivo.

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