viernes, 15 de mayo de 2009

amigos de papel

¿Se acuerdan de La Historia Sin Fin? Siempre quise leer un libro así, que lo que fueras leyendo sucediera en una dimensión paralela.

Después descubrí que de hecho un buen libro no solo sucede, sino que te lleva a esa dimensión paralela.

Toda mi vida la he pasado rodeada de libros. En mi casa, más o menos cada año había un problema de espacio y mi papá se inventaba un nuevo lugar para poner un librero, con la consiguiente molestia de mi mamá.

Uno de mis lugares felices era la biblioteca de mi abuelo. Libreros de piso a techo, cuatro o cinco pasillos llenos de publicaciones de todos tipos, temas, épocas y edades. El olor característico de un libro viejo te atrapaba desde el momento de abrir la puerta. Ahí me encerraba horas con él, a buscar libros, a leer, a platicar, a verlo escribir.

Después de que murió, jamás he vuelto al sitio donde depositamos sus cenizas, pero frecuentemente me escondía en su biblioteca a buscarlo, a encontrarnos en sus libros y en sus cartas. Guardo algunos libros que me dio él, porque para mí ahí está. Cuando pienso en libros pienso en él.

Porque así son los libros, guardan momentos, personalidades, recuerdos. Te llevan a otros lugares, épocas, historias.

Dicen que hay que leer el mismo libro cada 5 años (alguno, no todos claro) y que cada vez encontrarás un significado muy diferente en él. A mí me pasó con El Principito, aunque confieso que ya ha pasado mucho más de un lustro sin repasar sus páginas, en cada ocasión tomó un sentido completamente diferente.

Lo cual me hace pensar que los libros mutan, evolucionan, se involucran tanto con el lector que saben qué es lo que te tienen que decir.

Dice mi padre que los libros no se prestan. Creo que es por la relación tan íntima que estableces con ellos. Pero sí se regalan y no necesariamente siendo nuevos, a veces les toca decirle algo de tu parte a un amigo y es por eso que pasan de tu mano a la suya.

Así que si aún no han tenido esa maravillosa experiencia de un amigo de tinta y papel, láncense a la librería más cercana. Sólo caminen por ahí, si no están seguros de qué elegir tranquilos, que su libro los encontrará a ustedes.

Y con su permiso le llego, ¡que ya va siendo hora de dejar de escribir y ponerse a leer!

4 comentarios:

Ernesto PC dijo...

Eso de leer un mismo libro cada determinado tiempo es muy interesante. Yo tengo dos que visito con cierta regularidad. "El Principito", como tú, y "El Túnel", de E. Sabato. Y por más veces que los lea siempre parecen nuevos. En los últimos 12 meses he leído varios que me han enloquecido y sé que al menos un par de ellos merecerán ser leídos nuevamente en un par de años... y veremos qué sucede con ellos.

Y tienes mucha razón... nuestros libros tarde o temprano terminan encontrándonos ;)

Juan Valdez dijo...

Será que un libro parece cambiar de historia cada vez que lo relees en distintas etapas de tu vida? Me pasa con "La Tregua" de Benedetti... aunque siempre termino chillando como nena, parece que cada vez que lo releo es un suceso distinto el que me aniquila el alma.

Un abrazo!

Mr. Charlie Bucket dijo...

Comparto contigo y Ernesto PC reencontrarme conmigo al leer “El Principito”.

Voy a poner el desorden (o incluso puede ser una propuesta de tema para otra semana), pero me sucede mucho con mi música, la lectura que le doy a las letras y las notas con cada momento en mi vida.

Silvia dijo...

Cuando iba en primaria en las reuniones de Padres de Familia en el salón, acostumbraban dejarte algo en el cajón del "pupitre" un regalito.... y amí siempre me dejaban libros... en esa época me molestaba un poco por q quería una muñeca o algo asi como a mis compañeras... pero hoy agradezco ese hábito.
Este año ahí vamos de a libro por mes como en mi prpósito de año nuevo... a ver si se me pega algo, Jajaja!