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lunes, 20 de julio de 2009

¿Crees en milagros?

Cuando platico de “milagros”, la gente que me conoce piensa que hablaré de cuando he sido parte de algún choque, o de cuando algún piloto ha salido ileso de alguno.
Pero no, mi primer pensamiento me lleva a una pista de hielo y un grupo de jóvenes estadounidenses que consiguieron algo más que un triunfo o una hazaña, sino un auténtico milagro.
Mi pensamiento se va a uno de los momentos más increíbles en la historia del deporte en el mundo mundial… de todos los tiempos. Era 1980 y los Juegos Olímpicos de Invierno enfrentaban al poderoso equipo de hockey de la extinta URSS contra el de EUA.
Los rusos se mostraban invencibles. No había perdido un juego en años y contaban con algunos de los mejores jugadores en la historia, una auténtica aplanadora.
URSS tenía cuatro medallas de oro consecutivas y como parte de su preparación para los JO, había humillado al equipo de las Estrellas profesionales de la National Hockey League (NHL, la liga profesional del deporte).
Por EUA, se presentaba un equipo de jóvenes universitarios. En el contexto internacional, peligraba la participación de los estadounidenses en los juegos, como reflejo de lo tenso en la relación internacional (EUA no asistió a los Juegos Olímpicos de Verano, en Moscú, como parte de las protestas en contra de URSS y la famosa Guerra Fría. Para Los Ángeles 84, los rusos regresaron la atención y boicotearon los juegos).
Nadie daba un centavo por los jóvenes estadounidenses. Inferiores en experiencia como en fortaleza física, se creía que estaban destinados al fracaso.
Sin embargo no sólo consiguieron que los rusos no les metieran gol en los últimos 10 minutos del partido, sino que les ganaron en la ronda de semifinales, mandándolos del oro, al bronce.
EUA enfrentó a Finlandia en la final, partido que ganaron para llevarse el oro.
El juego de la victoria de EUA sobre URSS se conoce como “El Milagro” y la historia trascendió generaciones a tal grado que se hizo una película (The Miracle, 2004), con Kurt Russell y Patricia Clarkson, en la cual se cuenta toda la peripecia, desde antes de la formación del equipo (Una de las películas que se tienen que ver).

viernes, 3 de julio de 2009

Memorial para un Rey

Con la muerte de Michael Joseph Jackson recordamos que el artista llamado Michael Jackson ya había fallecido hace unos 10 años, y con él la oportunidad de que la humanidad pudiera tener nuevas creaciones del que para mí ha sido el más grande cantante pop del mundo mundial.

La muerte de Jacko dolió. Al menos en lo personal. Michael es el culpable de varios de los temas más importantes de mi OST.

No recuerdo cuando fue la primera vez que lo escuché. Mis tíos los hacían y uno de ellos le regaló a mi hermano el LP del multipremiado Thriller, el mejor disco de pop que he escuchado en la historia.

Ese acetato ganó nueve Grammy, algo que sólo pudo igualar Carlos Santana, aunque el mexicano lo hizo con una producción de duetos y trabajos conjuntos con artistas ya consagrados, mientras que Michael lo hizo en su apenas segundo disco como solista.

Sus videos llenos de producción y animación hacían que estuviera al pendiente de cuando saldrían en tele para grabarlos en la Beta. Recuerdo un día que vi, junto con un amigo, tres veces seguidas Moonwalker (bendita permanencia voluntaria). Los anécdotas siguieron, y también los éxitos de Michael. Sin embargo los problemas de Michael Joseph comenzaron a afectar a Jacko hasta el punto que le retiraron de la escena.

Y de pronto el artista murió, aunque su obra jamás. Tuve una novia que me regreso a Jacko, hace no mucho. La canción que más escuchábamos: The Girl is Mine, grabada con el también genio Paul McCartney. Así que cuando me enteré que el cantante alguna vez negro regresaría a los escenarios me emocionó demasiado. Pensé de inmediato en un DVD y un disco en concierto, tal vez con una o dos canciones nuevas.

Sin embargo la muerte tuvo otros planes para el estadounidense, quien finalmente pudo, al menos físicamente, descansar de los males que le impedían vivir como hubiera deseado.

Polémico más allá de su muerte, Michael deja un problema mayúsculo a los promotores de la que sería su gira de regreso, a tres hijos que no saben quién se quedará con la fortuna de su padre y a sus aficionados consternados.

Al menos ya está con su suegro, otro Rey que dejó pesar en sus súbditos.

sábado, 30 de mayo de 2009

El mundo es un pañuelo… con los mismos 10 mocos

Tema: Efecto Kevin Bacon o seis grados de separación

Contexto:
En Estados Unidos se dice que Kevin Bacon ha hecho tantas películas, que prácticamente ha actuado con todas las estrellas de Hollywood, o que al menos hay vínculos con todos. Para demostrarlo, se creó un juego en el cual alguien dice el nombre de un actor y se tiene que llegar en el menor número de pasos a Kevin Bacon. Por ejemplo:

Hugh Jackman en 2006 hizo la peli The Prestige, donde salía Rebecca Hall, quien en 2008 hizo Nixon con… Kevin Bacon.

Así, se dice que entre dos cualesquiera en el mundo, hay un máximo de seis pasos, los famosos seis grados de separación.

Caso 1:
McCoy circula por la lateral de periférico y unos gritos-cánticos le hacen voltear a los carriles centrales. @manchita, a quien había conocido en una reunión días antes, tenía una fiesta en su bólido. McCoy le grita de auto a auto en medio de este gran tráfico-estacionamiento. Se saludan, platican. @manchita llega a su escuela y le platica a su maestro, Mario, lo que acaba de vivir. Él le dice: yo conozco a ese amigo tuyo, trabajamos dos años juntos en EsMas, salúdamelo. McCoy y Mario comparten fecha de cumpleaños: 20 de noviembre.

Caso 2:
McCoy asiste a una presentación de prensa. Una de las PRs comenta que estudió en la UIC. “Muchos de mis mejores amigos estudiaron ahí… Bloo, Wally, Mau…”, dijo McCoy. “Los conozco a todos. No son de mi generación, pero los conozco”, responde ella. Y sí, se conocen, y se llaman, y ahora comparten un colectivo. Semanas después, ella dice: “Tiene años que no veo a mi amiga Blanca, mi mejor amiga de la infancia”. McCoy responde… yo conozco a una Blanca… iba conmigo en la universidad, fue a la parrillada que di en mi casa al graduarnos, la quería mucho. Sí… es la misma Blanca.

Caso 3:
Rebeca le explica a McCoy como llegar a su casa. “Das vuelta a la izquierda y…” entonces McCoy interrumpe: “Ya sé por dónde. Ahí hay un mercadito, en la calle de atrás vivía mi mejor amiga de la universidad, mi casi hermana, se llama…” Y los dos dicen al mismo tiempo: Marlene. “Ok, es en la misma calle de Marlene, cuatro casas más. La mamá de Marlene y la mía eran casi hermanas, acá te cuento”.

Caso 4:
McCoy conoce a Mariana y de la nada se ponen a platicar de PRs. “¿Conoces a Oscar?”, pregunta ella. “Claro es un tipo súper buena onda, me cae muy bien, años sin verlo, pero sí, hace como 10 años que lo conozco, manejaba la cuenta de un equipo de F1, el BAR… blah blah”, y siguen platicando. Días después McCoy ve a Mariana en el Foro Sol, con Oscar… “Ya conoces a mi hermano, ¿no?”… y McCoy da gracias de que sí le caía bien y habló cosas chidas de él.

Faltan entradas para continuar con estos casos, pero para terminar: Kevin Bacon hizo en 2007 una pelí que se llama The Air I Breathe, con Victor Rivers, quien en 1998 filmó La Máscara del Zorro, donde sale la querida Vanessa Bauche, a quien McCoy le hizo la prensa de Bajo Juárez en 2008. The Kevin Bacon Game.

viernes, 22 de mayo de 2009

Terror

Tema: Pánico escénico
Pues pánico escénico jamás he tenido. Creo que es porque desde niño jugué beis y estaba frente a muchas personas. Jugar campeonatos y escuchar como te mientan la madre (teniendo apenas 8-9 años) cuando vas ganando y en casa ajena, ayuda.
Pero sí he sentido miedo, pánico, es más, justo ahora tengo terror. Mi lap está enferma. Muy enferma. Puede ser un virus, un error en disco o incluso en sistema. Mañana la operan. No quiero que lo hagan, pero es la única solución.
Eta entrada es redactada desde la PC de escritorio, lenta, pero de batalla.
No sé que haría si le pasa algo a mi lap. Tengo mucha información de Infopits ahí, cosas del trabajo y muchas fotos... pero lo que me da pánico es... perder ¡mi porno!
Y cuando digo "mi"... sí... me refiero a mi... ¡terror!
Espero que la próxima semana, ya les pueda redactar desde mi lap... con mi porno salvado en un dvd y bien guardado en la caja fuerte.

viernes, 24 de abril de 2009

El Clásico

“Tú me enseñas beisbol y yo te enseño relatividad… no, no debemos. Tú aprenderas relatividad mucho más rápido de lo que yo aprendería beisbol”.

Albert Einstein en el viejo Yankee Stadium

Siempre que leo o escucho la palabra “clásico”, inmediatamente mi cerebro produce la imagen de un auto vintage, rojo con blanco, descapotable, tipo MG, de esos a los que se podría subir de un sólo brinco El Santo, en cualquiera de las películas donde salvaba al mundo mundial.

Cuando la escucho precedida por el artículo “él” pienso en una sola cosa: la Serie Mundial de Beisbol… sí, El Clásico de Otoño.

Y es que el deporte de las inteligencias ocupa mi cerebro. El Rey de los Deportes, ese que apasionaba a Albert Einstein, a quien consideramos el hombre más inteligente que haya pisado este planeta. No hay más, no hay otro tope.

El científico calculó más de un millón de jugadas (combinaciones) posibles en un juego de nueve entradas. He ahí el porqué apasiona y crea magia en quienes pueden hacer un par de movimientos de ajedrez en el tablero conocido como diamante.

No es la simplicidad lo que despierta el interés. No es el enfrentamiento físico directo (como el boxeo, que también me fascina) lo que hace que se despierten las pasiones… es la actividad cerebral.

Si deseo disfrutar de un deporte que me haga gritar, pero no me encienda el cerebro, nada como otro Clásico, aunque pierdan mis Águilas. Pero si deseo tener un goce pleno, es momento de cantar “take me out to the ball game…”

Ojalá todos los meses fueran octubre…

sábado, 11 de abril de 2009

Un buen oficio


Tema de la semana: Trabajo

Manejar del sur de la ciudadmasgrandeybelladelmundo a Aguascalientes en cuatro horas y 20 minutos para llegar a mi trabajo demuestra el amor que le tengo.

Este viernes fue lo que hice. Y no es para menos. Para mí, el oficio con el cual me gano la vida cuando no estoy detrás del volante del micro, es algo tan habitual y placentero como comer.

No importan las horas de entrada ni las de salida… si pasaré un día fuera de casa o 10 meses fuera del país. Si hay que manejar cientos de kilómetros o volar por días.

Simplemente no entiendo a aquellos que lloran por no ver a su familia por estar trabajando. Me dan ganas de golpearlos, decirles que no sean mariquitas y que se comporten como hombres, que están ahí para ganar los ameros con los que su familia come, y que si no les gusta, pues que renuncien y se vayan a casa.

No quiere decir que no los recuerde… lo hago, pero entiendo que el trabajo, al menos el que escogí, es sagrado.

Una vez desperté en una habitación de hotel sumamente sobresaltado. Mi compañero de cuarto y de profesión se dio cuenta y me preguntó qué tenía.

-- ¿Dónde estamos?

-- En el cuarto, ¿estás bien?

-- Ya sé que en el cuarto y es un Hilton, todos son iguales, y ya sé que estamos de gira, pero ¿qué ciudad es? ¿qué carrera es?

-- Chicago wey, es Chicago…

-- Gracias… creí que era Wisconsin…

-- No esa es la que sigue… mañana nos dicen si volamos directo o regresamos a cambiar maletas… ya duérmete wey…

Y me dormí, sin darle más importancia; él tampoco lo hizo. No le causó extrañeza… tal vez él lo había sufrido antes.

Ese es nuestro trabajo… y lo amamos. No sólo es el que escogí, sino el que traigo en la sangre… lo que sé hacer.

Así que me retiro, que me voy a la pista… sí, a “trabajar”.

viernes, 27 de marzo de 2009

Déjenlos en paz

Tema: Deportes

Creo, ciegamente, que el deporte consigue la reivindicación de la raza humana. Luego de ver las cosas monstruosas de las que son capaces los humanos, el deporte es lo que los salvará.

Estoy ligado a los deportes desde antes de nacer. Nunca he estado separado. No podría imaginar mi vida sin ellos. Tengo la oportunidad de que hasta en mi trabajo, sigo en deportes.

Es por ello que me molesta demasiado como, los aficionados, tratan al deporte. No lo tratan como el deporte a ellos. Y hay un tema en particular que me molesta demasiado, y esa es la cacería que se realiza sobre los deportistas que solo hacen lo que les exigimos.

En los años recientes los aficionados les hemos exigido de más a las estrellas. Queremos que sean más fuertes, que salten más alto, que metan más jonrones, que diario hagan una gran atrapada.

La calidad la tienen, y pueden hacerlo. Pero los huesos y los músculos no resistirían el hacerlo, a ese nivel, diario.

Queremos que ese receptor de la NFL, todos los juegos, nos regale esa gran atrapada. Queremos que ese jugador corra de segunda a home; que el jardinero salte y robe el jonrón.

Exigimos que hagan el Tour de Francia en menor tiempo. Nadie, en condiciones normales, podría pedalear tantos kilómetros a ese ritmo. El desgaste de un tenista es brutal. Avión, calificación, cinco partidos de más de tres horas, avión, otro torneo.

Y es entonces cuando necesitan tomar esa sustancia que les evite el morir. Y lo hacen. Y juegan. Y nos cumplen los caprichos. Y saltan más alto. Y corren más rápido. Y terminan el Tour sin morir en la montaña. Y hacen la recepción del pase de touch down. Y nos enteramos de que hicieron “trampa”. Y los quemamos en leña verde.

Lectores, la sustancia no les da el talento, ni la habilidad, ni el orgullo, ni el amor propio... con eso se nace… La sustancia solo les permite jugar diario, el estar listos para que nos regalen la magia que Dios les dio por nacimiento.

Un home run no se pega por fortaleza (sólo quien ha jugado lo sabe). Una sustancia no te hace que le pegues al balón de tres dedos, haga chanfle y se clave en la portería. Eso solo evita las lesiones, para que, nosotros que exigimos el máximo desempeño diario, podamos disfrutar.

Ya basta de crucificar a quien toma sustancias que nosotros les exigimos que tomen. Si queremos que dejen de tomarlas, entendamos que pasarán cuatro meses en recuperación de esa lesión, en lugar de un mes.

No nos molestemos si no pueden jugar diario y necesitan estar en la banca dos veces a la semana para descansar. No les exijamos que no se cansen.

Disfrutemos las jugadas que nos regalan, y sobre todo, seamos coherentes.

sábado, 21 de marzo de 2009

La peor de las crisis

Tema: Crisis.

Para los que vivimos del oficio más hermoso del mundo, el atravesar una crisis puede ser mortal, angustioso, desesperante y desesperanzador.

El sufrimiento era mayor hace unos años, antes de que el uso de computadoras fuera tan normal como el tomar agua.

Recuerdo mis primeros días en El Economista. Aún estaba en la Septién y tenía una columna los martes, es decir, los lunes tenía que entregarla, y por lo general, comentando la actividad del domingo.

Cuando había Gran Premio o cualquier competencia era sumamente sencillo el cumplir con la encomienda, pero cuando no había carrera, comenzaban los problemas (para un inexperto reportero, pues hoy sé que hay miles de salidas y soluciones).

Lo peor que me podía pasar era enfrentarme a la imponente hoja en blanco. Desde que la tomaba y la metía a la Olivetti mi mente comenzaba a viajar y dar vueltas. Ahí estaba… intimidante, esperando que comenzara a pegarle a las teclas para que el sistema de palancas dejara marcadas, gracias a esa sucia cinta, las palabras.

Las frases no llegaban. Y no era como ahora, que pones una palabra, y te puedes regresar y la borras y la editas y pasas el párrafo para abajo y lo suprimes completo y le das “copy-paste”… no, si pegabas a esa tecla, se marcaba y no había marcha atrás.

Una equivocación llevaba a arrancar la hoja, arrugarla y echarla al bote de basura. No había lugar al error.

Malditas crisis creativas. Malditas crisis literarias. Malditas crisis periodísticas. La peor crisis del mundo.

Pero así era, y que bueno que así fuera. Gracias a eso, hoy puedo redactar lo que me venga en gana aún sin tener la idea clara. Las palabras se siguen una a otra, se unen, se hilan, se aman.

Si Dios permite que --por la razón que sea-- regresemos a esos tiempos, yo no tendría empacho. Regresaríamos a la presión que mueve a los que escogimos el oficio más bello del mundo, esa que las nuevas generaciones no tienen, ni tendrán idea.

Gracias a ella, los que la vivimos, podemos hacer un texto, como este, en apenas ocho minutos. Malditas crisis… benditas crisis.

**Esta corrida no pudo salir en viernes, debido a que me traje “la micro” a Puebla para ser parte del Campeonato Mundial de Autos Turismo (WTCC). Ofrezco una disculpa, ojalá que la espera haya valido la pena.

viernes, 13 de marzo de 2009

Ave María Purísima...

Tema: Confiésome padre...

Sabía que lo que hacía traería problemas, pero no le importó. Se dejó llevar a sus labios y a su pecho. Se enredó entre sus brazos y sus cabellos. Sintió placer, demasiado.

Sin embargo, en su mente se venían las comparaciones inevitables. Los labios eran casi iguales. Incluso, a veces, besaban de la misma forma. Las uñas en su espalda parecían una repetición de lo vivido unas semanas atrás.

Lo peor, la respiración y los quejidos, eran idénticos. Cerró los ojos y se dejó llevar. Finalmente, era el peligro de estar con hermanas.

Pensó que con tres Padres Nuestros y un Ave María todo quedaría en el pasado, olvidado… mejor aún: perdonado.

--No hijo, no es tan fácil… se escuchó en el obscuro confesionario. Yo podría darte esa pequeña penitencia, pero no sería lo justo.

--Estoy arrepentido…

--Tu penitencia será más grande… hasta que Dios no te perdone… no estarás tranquilo…

Pero como confía en que Dios perdona todo, es fácil encontrarlo --cada semana-- en el confesionario... siempre en espera de una nueva penitencia.

viernes, 6 de marzo de 2009

Señor Chufle

En las últimas semanas he estado expuesto a música que no sabía ni que existía gracias a mi joven trato con un par de personas con las que paso demasiado tiempo.

Así, mi ipod y itunes han tenido una gran alimentación a artistas de los que solamente había escuchado, pero a los cuales jamás había puesto atención.

Sin embargo siguen presentes esos que, además de hacerme tararear sus canciones, me han acompañado como una especie de gurús. Así, hay un balance raro… y como en botica, de todo.

Siguiendo a Miss Congeniality, puse a trabajar al señor ‘chufle’, y este es el resultado, sin trampa alguna:

1. The Girl is Mine / Michael Jackson. Una rolita heredada de una relación que me hizo aprender mucho y con que hoy recuerdo con aprecio.

2. A Destiempo / Bersuit Vergarabat. Una auténtica joya musical del mundo mundial. ¡No mames de canción! Una de mis letras favoritas, de verdad es necesario que la escuchen. “No se puede así vivir… mi corazón”.

3. When I was a boy / Biel Ballester Trio / OST Vicky Cristina Barcelona. Recomendación y regalo de B_L, recién agregada a la biblioteca. Ideal para la chambieishon. Por cierto, cuando de verdad necesito trabajar, nada como poner completo a Bajofondo.

4. Loser / Beck. Nunca fui fan, pero es de una de esas veces que presté mi ipod a algún amigo y regresó con ella. No sé ni cómo, pero así fue.

5. Corazón Delator / Gustavo Cerati. Más de seis minutos de este episodio sinfónico. Cuando estás a punto de mentarle la madre al de adelante en periférico, comienzas a escuchar y todo el mundo te vale.

6. Los amores se van / La mosca Tse Tse. Bueno, este ipod anda muy argentino. Bonita rolita de épocas pasadas. Como que me gusta este grupillo. Tiene ondita, ritmo, está chidito (VB diría).

7. Baby got back / Sir Mixalot. ¿Hay que decir acaso algo acerca de esta joya de los 90’s? ¡Todos a rapear!

Pausa: Sound Effects - Car Sounds – NASCAR Racing… ok, ok, la necesitábamos para el programa de radio… ¿ok?

8. Paisanaje / Joaquín Sabina. Del maravilloso disco Alivio de luto de mi amigo de pedas. No podría concebir el mundo sin el Flaco de Úbeda. “Yo canto mis soledades, porque me sobran…”

9. Volver a ver / Siddhartha. Un grupillo al que acabo de conocer, que en esta canción destila su influencia Beatle. Regalo de B_L también.

10. Israel Kamakawiwo’ole / Somewhere over the rainbow & What a wonderful world. ¡Wow! Una gran, pero de verdad gran canción y qué enorme manera de terminar esta lista de 10. Tal y como termina Descubriendo a Forrester, esa película que es de mis favoritas y donde vemos a un magistral Sean Connery en el papel de un afamado escritor escocés que conoce a Jamal, un joven negro, quien además de ser un gran basquetbolista, comienza su camino en las letras. Una película obligada.

El señor Chufle no quiso poner en esta ocasión a LFC a quienes escucho mucho más que antes (desde hace un año), a Soda, a mi eterna trova y a Rod Stewart (agregué en Navidad el Live, espléndido concierto).

Karenbeu me ha pasado un poco de Cumbia Villera (Damas Gratis, Pibes Chorros), y se mezclan con mis colombianos de siempre, y un poco de surf del Señor Bikini.

Para finalizar, justo ahora se programó Trátame suavemente, mi canción favorita de todos los tiempos de Soda, pero en su versión original, con Los Encargados. La desconocía, hasta que B_L la puso en un USB.

viernes, 13 de febrero de 2009

Sin límites

Tema: Besos y abrazos

Nunca he estado a favor que el amor y la amistad tengan un día para celebrarse. Me parece que es limitar algo que realmente no debe de tener límites.

En los últimos meses he conocido a unas cuantas personas que me han cambiado la vida y que se han convertido en seres sumamente importantes para mí.

Entre los choferes de este microbús hay algunas de ellas, a quienes puedo llamar amigos. Y sin embargo no creo hablarles este 14 de febrero, o mandarles un mail diciéndoles lo mucho que los quiero.

Eso se los digo en cada broma, en cada zape, con cada cerveza o vino, en cada carcajada o en los abrazos que les doy cuando llegamos a coincidir.

Y ni que decir de esos amigos entrañables que me rodean, o esos a los que la vida se ha encargado de poner distancia física, pero siempre están cerca. Esos siempre serán parte del motor que diario me ayuda a seguir.

Sin embargo hay un par de personas que se han ganado un lugar en esa categoría muy rápido. En apenas un par de semanas han llegado a mi vida y gracias a su sinceridad, inteligencia o gustos en común, ya son parte de mí.

No sé si se quedarán en el departamento amistad o en el del amor, pero si sé que las quiero a mi lado por mucho tiempo. Para ellas no necesito un día, sino miles, pues cada beso o abrazo que les doy sigue siendo poco para demostrarles lo importantes que son.

Esta semana inició con una reunión no planeada, una fecha que no tenía ninguna marca en el calendario y donde las risas y sus abrazos me llenaron, me dieron vida.

No creo en el 14 de febrero… pero siempre creeré en mis amigos… y en ella.

*Con el pretexto de tan ñoño tema, les dejo estos videos, que desde hace muchos años me acompañan y me demuestran que nuestra publicidad seguirá siendo mala mientras no nos permitan arriesgarnos.



viernes, 16 de enero de 2009

Sótano

Tema: ¡Arriba las manos!

--No quiero, dijo con voz apagada.

--Es que no te estoy preguntando.

--Pero es que… yo no quiero.

--Si no las subes va a ser peor.

--No hace falta que me las pongas, de verdad que no hace falta.

--¡Sube las pinches manos!

Levantó los brazos, lentamente, mientras él colocaba las esposas y la detenía de los tubos que cruzaban el techo de la pequeña y mal iluminada habitación.

--¿Me vas a pegar?

--Sólo si te portas mal.

--Entonces me voy a portar muy mal.

Estaba a punto de arrancarle la blusa, cuando la puerta se abrió de golpe y entró corriendo un niño.

--Papá, ¿por qué tienes amarrada a mi mamá?

--Por nada hijito, solo estábamos jugando… vete a tu cuarto.

--Te dije que baja mucho al sótano, pero no me hiciste caso… ¿no podemos coger en la cama como toda la gente?

viernes, 12 de diciembre de 2008

Viaje, viaje, viaje, viaje, viaje…

Tema: El viaje

Abrí un ojo y sentí que esa no era mi cama. Voltee a la ventana y no estaba en su lugar. Me levanté asustado. En la cama contigua, mi compañero de cuarto de esa temporada. Le desperté con mi tono desesperado.

--¿Dónde estamos wey?

-- ¿Ehhhh?

-- Sí, ¿dónde estamos?

-- En el hotel, ya duérmete… -dijo aún dormido.

-- ¡Ya sé que en el hotel! ¡Y es un Hilton! (dije al ver las cortinas y la alfombra y el papel tapiz) y seguro mañana vamos a la pista… pero… ¿qué ciudad?

Al escuchar eso, prendió la luz de la cabecera, se incorporó y con voz suave, como tranquilizándome, dijo: “Indy… McCoy… es Indianápolis…”

--Ok, ya… ya… ya me acordé… perdón… duérmete…

No dijo más y jamás me preguntó que pasó aquella noche. Me entendía perfecto. Nuestras habitaciones cambiaban cada semana. Siempre era la misma cadena, pero nunca la misma cama. Llegamos a aprendernos la programación de las películas de los aviones, saludábamos a la señora de la tienda de ese aeropuerto que siempre nos sonreía al vernos pasar, y --como en capítulo de Seinfeld-- apostábamos (viendo el monitor) a qué vuelo llegaría primero.

Nos aburrían los tiempos de espera en los aeropuertos y ya teníamos rutinas que nos hacían amenas las esperas. Las sobrecargos nos daban las cobijas antes de pedirlas y entregábamos los documentos antes de que los solicitaran. Contestábamos las preguntas de corrido y ya buscando el equipaje en las bandas.

Aún no salíamos del aeropuerto cuando ya pensábamos en quién nos recibiría en la sala de prensa, si llegaríamos a tiempo de escoger buen lugar o si estaríamos antes de la primera calificación.

Pensaba en el día que tocara de nuevo la ciudadmasgrandeybelladelmundo, no para cambiar ropa, sino para ver si --aunque fueran unos segundos-- ella podría estar en el aeropuerto conmigo.

Durante el vuelo, no pensábamos en cómo nos iría en ese viaje, sino en qué día teníamos que mandar la solicitud de acreditación para el siguiente.

Aprendimos a dormir en un incómodo asiento, a ‘alargar’ los viáticos, los nombres de las hijas del reportero que se sentaba a nuestro lado cada finde y a conocer lugares de noche, cuando todo está cerrado. Ese año aprendí a ‘regatear’ en varios idiomas (algo que hoy ya olvidé) y ella dejó de irme a recibir.

Y aunque todo lo anterior suene a queja, no lo es… al contrario… amábamos eso… lo amamos…